POEMAS SUBJETIVOS

POEMAS SUBJETIVOS Cristina Bosch


MIEDOS

Tengo miedo:de que el ruido seco del balde, al alba, me despierte,
de que Victoria se olvide de enjuagar mis medias,
de llegar demasiado puntual o demasiado tarde
y de que nadie me salude o me saluden todos.
Tengo miedo:
de que alguno se fije en mis uñas quebradas
o en mi mente en desorden;
de que mis hijos no aplaudan mis éxitos literarios,
de que los comparen con un simple gol
o un ademán falso.
Tengo miedo:
de no poder comunicarme,
de no poder desintegrarme
en el éxtasis de un gran amor.
Tengo miedo:
De no encontrar mis aspirinas
Para poder desinhibirme y así enfocar el día
con avidez de adulto,
De encubrir el egoísmo de los ricos
e imaginar que estoy actuando
con rectitud;
de olvidar mi silencio interior
por el superfluo bullicio urbano;
de perderme o perderme
o perdernos.



QUIERO PENETRAR

Quiero penetrar tu sueño,
ser tu sueño.
Hollar así los símbolos
que te agraden,
más allá del silencio y los abismos.
Quebrar tu realidad con agrio empeño,
destrozando los muros del mutismo
y avanzar dentro de ti -mar adentro-
al núcleo de tus vírgenes conceptos.
Y estar dentro de ti.
Y estar en mí.


MENSAJE URBANO

Hablar.
Dialogar.
Expresar.
Alentar el vacío
más hondo.
Soportar el bullicio
más vacuo.
Pretender comprender
el silencio
destrozando fonemas
de amor.

SUBTERRÁNEO

Subterráneo, atribulado,
El rostro hueco;
La piel grisácea
los labios mudos.
Las manos sepias
los pies de plomo.
A tu costado me yergo torpe.
No sé de risas,
no sé de cantos.
Muñón abierto
mis labios gimen
conceptos tenues
que nadie aplaude.


LA RISA

Del estambre oscuro de mi ser
Brotan a veces
fecundos nardos dorado
De esos estambres imberbes
se yergue una nueva savia:
lluvia de oro es, que se
adhiere lerdamente
a mi existencia.

MAS NO TODO HA DE SER LLANTO

Mas no todo ha de ser llanto ni rocío;
o siempre el desencanto ni el deshielo.
Encima de mi alma llevo el cielo
y debajo de mi mano, un manuscrito.
En medio de todo, mi cuerpo esbelto,
arrinconado por miedo a envejecer.
Avanzo dulcemente, entre desaciertos
con el rostro oculto cual cangrejo herido.
Jamás me lanzo lejos, pues temo perder.
No me gusta juzgar ni competir
ni aspiro a vencer o ser vencido.



AMANECE

El vapor y las tostadas,
el café humeante que espera,
la caricia antes de la palabra,
la lluvia o el cielo azul, sin nubes.
El comienzo -el reto cotidiano-
el discurso inconcluso,
las corridas, el bullicio,
los adioses. El suspiro,
el diario, la media hora
de mi libro preferido;
el tic-tac del reloj, el tiempo mío.
la ducha, las cremas,
el eterno cuidado de mí misma;
la duda del vestido,
los zapatos dolientes.
El susto, la congoja,
el miedo a revivirse,
el segundo café -las aspirinas-
las fuerzas que no llegan,
mis pasos inseguros
los sueños abatidos
mis ganas de quedarme;
la escalera, el descenso
y la sonrisa sumisa a
otros seres distantes.

REVANGE

Siempre me burlaba
de una anciana agotada
y de sus piernas flojas;
de su aspecto irónico
detrás del inhábil maquillaje,
de sus “nanas” y de sus quejas
y su fatiga en desuso.
Hasta que engordé once kilos
y me encontré tres canas!

REFUGIO

Aquí mi universo estilístico,
las infinitas páginas ajadas,
mi enciclopedia musical que abarca
de Bach a Mozart, de Beethoven a Brahms,
mis metáforas y mis ritmos interiores.
Aquí mis recuerdos, los sueños,
el equívoco, la verdad,
la suma de mis insomnios,
la mirada lejana, las manos quietas,
los jazmines, la Biblia, el verso titubeante.
Aquí también un aroma tibio, envolvente.
Una presencia nueva en las cosas
que son cosas
sin saber que se ignoran.
El dolor, la duda y la certeza,
el ayer, el presente, el más allá,
el frío, el miedo,
la noche, el abismo
y el sabor ocre e inútil de mi soledad.

EPITAFIO

Mi valor fue escribir
prosa o verso.
Mi audacia, sonreír
con ternura.
Me impusieron la música
y la rígida etiqueta.
A mi sangre latina
se mezcló una mota de sal
de herencia insana.
Fui enferma, entonces,
música y poeta.

CLÍMAX… ANTICLÍMAX.

El volante, los frenos, el andar armonioso,
tu gesto tan recio cambiando segunda,
primera, tercera: punto muerto al fin!
El reloj, el tiempo, el espejo inclinado
que busca mis ojos, mis rasgos, mi boca.
Mi mano que toca tu pelo ondulado,
tu pecho sereno, los músculos tensos.
La mirada tierna que aspira mi pena,
tus ansias de amarme
el último tramo -cómplices sonrisas,
giros supersónicos
para el gran encuentro.
Regreso sereno. Paradas. Frenadas.
En marcha.
Todo ya en silencio, triste y sosegado,
El adiós callado;
-Pausado regreso.-

FUE AYER

Fue ayer, hace seis meses:
medio años apenas!
Al alba nos despedimos.
Yo, con llanto en los ojos;
tú con odio en las cejas.
Yo, con tierna congoja.
Tú, con gesto bien recio.
Yo, con sonrisa trémula.
Tú, con regio además hostil.
Ayer, seis meses.
-Un siglo apenas!-

CALIDO, TIERNO, TRISTE

Cálido, tierno, triste,
me brindaste tu camino.
En silencio
te marchaste.
Ni una lágrima
ni un quejido.
Rodeado de luz serena
el adió fue breve, seco.
Envuelta en vahos eternos,
aunque río, me estremezco.

EL SILENCIO REFLEJA

El silencio refleja
mi hastío.
Mis pasos claudican
en nada.
Cuando me afirmo y rasgo
el horizonte
es siempre un sutil límite
abierto.
Diviso la hondura de
mi abismo.
Los años del futuro son
inciertos.
Serán y son
sueños y yertos.

AMARGA DESCRIPCION

El Amor.
Cámara lenta
en sordina.
Dolor siempre apagado.
Empate en las discusiones.
Vil trayecto en retirada.
Síntesis de la nada.